Paisajes del Maestrazgo, un Viaje por su Historia

La comarca del Maestrazgo, al sureste de Teruel guarda unos rincones preciosos y una historia única. 


En esta entrada del blog quiero mostrar qué hay detrás de la realización de un documental profesional, aunque desarrollado humildemente por mi. Porque más allá del equipo o del presupuesto, lo esencial es el objetivo de la producción, el cariño dedicado y el respeto por el territorio que se quiere documentar.


Con las tierras del Maestrazgo mantengo una relación profunda. Para mí no es solo un lugar, sino una tierra ligada a mi historia familiar, un espacio al que he regresado desde niño. Tuve la fortuna de recorrer estos paisajes muchas veces en mi infancia: jugar entre sus calles y sentir la inmensidad de sus montes sin ser consciente de lo que me marcarían. Con los años, esa relación evolucionó. Ya de adulto, comencé a explorarlo de otra manera: adentrarme en sus montañas, observar la fauna, descubrir profundos barrancos y caminar solo por los bosques durante horas. Básicamente, perdiéndome en su naturaleza. Esa experiencia de aislamiento, de silencio y de contacto directo con lo salvaje es algo que deja huella, te recarga, y establece una conexión difícil de explicar. 

Oliver Freixas fotografiando la Iglesia de San Miguel Arcángel durante la producción del documental. Castellote, Teruel.


Con el paso de los años, y a medida que he ido mejorando en fotografía, sobre todo en la técnica y en la edición de las imágenes, también ha cambiado mi forma de mirar y de contar. Poco a poco he aprendido a trabajar mejor con la luz, la composición y pulir el acabado final, logrando un resultado más curado y profesional. Ha sido y está siendo, un proceso de mucha práctica y errores. 

Al mirar atrás, veo que antes grababa vídeos sencillos, hechos con ganas, pero sin los conocimientos necesarios para que tuvieran un acabado profesional. Esa etapa, sin embargo, fue fundamental para aprender y practicar el lenguaje audiovisual necesario para producciones de más calidad.

Ahora he vuelto al Maestrazgo desde un punto de vista creativo más maduro. He recorrido de nuevo pueblos y paisajes aplicando de manera consciente todo lo aprendido: mayor planificación, búsqueda de la mejor luz, encuadres más pensados y una edición más precisa. Con tiempo, paciencia y dedicación, todo ello ha dado lugar a este documental.


A continuación, explicaré el equipo que utilicé y las técnicas para conseguir un acabado profesional. 


Equipo utilizado

El documental se ha realizado con un equipo compacto pero de prestaciones profesionales, priorizando calidad y versatilidad en entornos de naturaleza.

He trabajado con una Canon EOS R6 Mark II como cámara principal. En cuanto a ópticas, utilicé el RF 24–70 mm f/2.8, muy útil para paisajes y escenas generales, y el RF 100–500 mm, fundamental para captar detalles lejanos y fauna.

Para las tomas en movimiento empleé un estabilizador tipo Gimbal Zhiyun WEEBILL S, y para planos estáticos y focales largas, un trípode Manfrotto robusto, garantizando una gran estabilidad.

Para las tomas aéreas use el DJI Mini 4 Pro, un dron muy portátil y ligero, que ofrece una calidad de imagen suficiente para este tipo de producción. Su reducido peso y tamaño facilitan el transporte durante las horas de rodaje y permiten operar fácilmente en entornos complicados, algo de suma importancia en producciones como esta.

Contar con un equipo de alta calidad es clave para transmitir la historia de manera fiel y profesional. Las cámaras y objetivos de calidad permiten capturar luz, color y detalle incluso en condiciones difíciles, mientras que trípodes y estabilizadores aseguran planos estables y fluidos. El uso de un dron, por pequeño y ligero que sea, aporta perspectivas aéreas únicas, mostrando la escala y la geografía del Maestrazgo de formas que serían imposibles desde el suelo.

Además del equipo, es fundamental estar preparado para las condiciones del entorno. Durante la grabación pasé días enteros al aire libre, viajando entre pueblos y distintos paisajes, por lo que llevar ropa adecuada, abrigo, agua y comida suficiente es imprescindible. Igualmente, el estado del vehículo utilizado para desplazarse de localización en localización resulta clave para garantizar seguridad y eficiencia durante el trabajo en exteriores.


Planear bien las tomas, decidir qué equipo usar, tener en cuenta el clima y organizar la ruta entre localizaciones ayuda un montón, pero creo que lo más importante al final, es disfrutar del proceso de grabación.

Fotografía aérea de la ermita de San Marcos. Olocau del Rei.


A menudo los planes no irán exactamente como los planeabas. Por ejemplo, en este documental no pude visitar algunos lugares por falta de tiempo, como Tronchón, La Iglesuela del Cid o Fortanete, entre otros. Incluso no llegué hasta el nacimiento del río Pitarque, algo que tenía planeado desde el principio. Además, durante los primeros días la lluvia no dejó de caer. Lo importante es tomárselo con calma y buscar la manera de adaptarse. Siempre se puede aprovechar otra localización, o si no queda otra opción, volver en otra ocasión y enfocar el documental de una manera diferente.


Para ir acabando esta breve entrada os comparto alguna de las mejores imágenes del viaje al Maestrazgo

Al final, lo bonito de todo esto no es solo el resultado, sino la experiencia de estar allí, explorando, aprendiendo y disfrutando mientras capturas las imágenes que luego usarás para contar la historia del lugar.

Os dejo el enlace al documental aquí. Un millón de gracias por tomarte el tiempo de leer estas líneas. Espero que disfrutes de los paisajes de la preciosa comarca del Maestrazgo. 

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